Ofelia era una gata que vivía con Maider, su
abuela, y su
madre, su padre se había marchado poco tiempo antes de casa, por
una pelea con su
madre.
En casa de Maider no querían a Ofelia, decían que daba mucho trabajo, que molestaba y que dejaba la casa llena de pelos y con olor a gato, que dejaba hechas polvo las alfombras, y que rallaba los sofás del salón.
Entonces, lo que pretendían, era echar-la de casa. Maider, al oír eso, se enfadó muchísimo y le dijo a su madre sin pensar, que si ya había echado de casa al padre, que ahora quería hechar a Ofelia y que al final la acabaría hechando a ella también. La madre, se quedó llorando en la cocina mientras la
abuela le consolaba. Mientras, Maider se fue al colegio sin hacer ruido.En el colegio, estuba hablando con Lauri, su mejor amiga, y ella, le dio la idea de que la podían tener en el balcón.Al llegar a casa, se lo dijo a su abuela, más tarde llamaron a su madre y, a parte de pedirle disculpas, le dijo lo de que Ofelia podía estar en el balcón. A Maider, le pareció que a su madre le había gustado la idea.
Al principio, Ofelia, parecía estar a gusto con su nuevo sitio, pero un día, cuando Maider llegó de la esculea, buscaba a Ofelia pero no la encontraba. Al cabo de un rato, llamó un vecino a la puerta y les trajo la gata, les amenazó con matarla y se fue. La abuela se lo comento a su madre, pero ella, con todo lo del trabajo, dijo que ya hablarían, que estaba muy cansada. Maider, estaba preocupada, porque su madre, se puso seria con lo de Ofelia y le dijo que durante las vacaciones, la llevarían al caserío. Ella, inentó reaccionar bien, y le dijo: eso es todo?, su madre le dijo que ya podrían empezat a llevarla antes, pero fue cuando Maider no aguantó más, se olvidó de todo de lo que se habia propuesto de no enfadarse, se levantó, tiró la silla, y dijo que hiba a llamar a su padre. La madre le dijo que el padre ya estaba avisado y que le había parecido bien. Ese día Maider se sentía realmente sola, a su amiga Lauri, también le parecía buena idea lo del caserío.
Llegaron, Maider y su madre, al caserío, donde allí, les recibieron muy bien. Conchita, les enseñó un poco cómo era el caserío y luego, les preguntó por la gata. Maider, se la enseñó y fueron juntas a dejarla junto a los otros gatos. Ofelia, se asustó y se puso devajo de un coche, pero, al oler la comida que traía Conchita, salió a comer con los otros gatos. Más tarde, Conchita les presento a su hijo, Santi, un vago de cuidado. Conchita les preguntó por Josepa, la abuela, y su madre y ella, fueron hablando. Luego, Conchita quiso hablar de tems serios con la madre de Maider, y le dijo a Santi, que le enseñara la habitación. A Maider, no le cayó nada bien su primo, ya que, a parte de reirse del nombre de su gata, sólo pensaba en su ordenador. Llegó el momento de irse, y Maider, quiso despedirse de Ofelia, que ésta, estaba dormida entre los otros gatos. Pero su madre no le dejó. La vuelta a casa, fue muy silenciosa. Al llegar, la abuela le regaló un pez a Maider, y ella, pensó que cuando volviera Ofelia se lo daría para comer.
En casa, desde que no estaba la gata, todo parecía ser más tranquilo. Un día, se enteraron que Ofelia se había perdido. Maider, toda preocupada, se fue al caserío si que nadie se enterara. Al llegar allí, se encontró con Santi, y juntos, buscaron a la gata. Maider, toda decidida, iba entrando y entrando en el bosque. Se estaba haciendo de noche. Nadia sabía nada de Ofelia. Santi, después de mucho esfuerzo, consiguió convencer a Maider que se tenía que ir. Le ofreció llevarle en coche, pero ella quería volver sola. En su camino, a parte de que se perdió, empezó a llover, ya era oscuro, no sabía por donde ir. Al final, encontró una carretera y fue andando por ahí. De repente, un coche con una señora dio un frenazo, la recogió y llamaron a sus padres. Tenía neumonía. Santi, encontró a Ofelia; le llamaba cada día, y estaba coladito por Maider.