Se trata de una niña que estaba muy sola en el mundo y que había pasado por diferentes familias adoptivas. Pero el dolor
que sentía lo demostraba por medio de rabietas, que había hecho que todas las familias por las que había pasado, la devolvieran al centro de
adopciones. Un día, Kate la vio en la casa de su tercera familia adoptiva. Su madre adoptiva le contó que Kate quería adoptar a un niño y que era soltera. Ese día Kate y la niña se
divirtieron mucho, pero pensaron que no se iban a volver a ver. Días después, le informaron que Kate quería adoptarla. Kate y la niña pasaron mucho tiempo juntas y prometieron no separarse nunca.
Pero incluso viviendo con una persona que sí la quería, el amor no era suficiente para sanar el dolor que ella sentía por dentro. La niña pensó que si se portaba mal, la devolverían al centro de adopciones. Comenzó a portarse mal, pero no la devolvían. En ese momento pensó que esa mamá sí la quería de verdad, que no la iba a devolver.
Poco a poco, sus rabietas se fueron desvaneciendo. Cuando la chica creció, ella y su mamá hicieron muchas cosas juntas y se divirtieron mucho. Cuentan que cuando ella se case, le gustaría tener hijos, pero que si no puede, adoptará una niña triste y asustada y que nunca se dará por vencida en lo referente a ella.