En una valija perdida, historias de indiferentes y de conformistas en la
posguerra En la primavera de 1996 se encontró
una vieja valija en el sótano de la casa de Alberto Moravia en Lungotevere della Vittoria, en Roma. Porque Moravia solía quemar todas las redacciones provisorias de sus novelas. Se trata de un triple esbozo de una novela "política", inconclusa, que relata los intentos de Sergio, un joven traductor y periodista que acaba de afiliarse al partido comunista, de convertir al
comunismo a su amigo Maurizio, aun al costo de ofrecerle a cambio a la compañera Nella. La diferencia social entre ambos (Sergio, apremiado y en busca de un trabajo estable; Maurizio, de la alta burguesía y un poco esnob) será una de las razones desencadenantes del "sentimiento de inferioridad" y de la sorda rivalidad que Sergio siente ante Maurizio, a quien no obstante quiere: una mezcla potencialmente explosiva de ciega admiración y opaca envidia que bordea la obsesión psicótica. También hay diferencias en la alucinada fiesta nocturna, escena principal de la última versión, o el encuentro del protagonista y su futura novia que en la tercera versión se traduce en una pasión inmediata y casi animal. Sergio se afilió al partido más por motivos privados que por convicción idealista. Representante del repertorio de personajes moravianos en eterna crisis entre las razones verdaderas y la incapacidad de una acción social, puede ser interpretado como una suerte de "
conformista" actualizado a la posguerra. Frente a él, el "indiferente" Maurizio, bien educado pero finalmente un prudente oportunista. En el medio, Nella: una bellísima figura, la muchacha tímida y pasional, que termina, humillada y ofendida, por ser el instrumento de desprecio de dos ineptos ideológicamente mucho más despreciables. Es precisamente el tema de
El desprecio (la novela nacida de estos esbozos), que concentró la atención de Moravia después de estas tentativas de escribir un relato político. Capítulos eliminados, borradores inconclusos, complicada escritura de novelas que no se publicaron tal como fueron pensadas. El texto inédito de Alberto Moravia, I due amici, que acaba de ser publicado por Bompiani, y del que el Corriere ofreció un anticipo, revela una vez más la manifestación de un destino, el síntoma de la relación tortuosa y compleja de Moravia con la política italiana. Las tres versiones de la novela recuperada, encuadradas en el marco cronológico, estético y conceptual presentado por el curador del volumen, Simone Casini, expresan la tentación del escritor de medirse, en 1952, con un tema ideológicamente escabroso: la masiva adhesión de los intelectuales italianos al comunismo inmediatamente después de la caída del régimen fascista. Una tentación que maduró tras la publicación del Conformista, a su vez una novela basada en un argumento aún más polémico ( y autobiográficamente explosivo) que de hecho expuso a Moravia a una crítica de singular severidad: la relación inconfesable y turbia de los intelectuales con el fascismo. Dos tentaciones. Dos novelas. Dos temas sobre los que, en forma y grados diversos, se ejerció la autocensura del escritor. Desapareció un capítulo de El conformista, para reaparecer sólo después de la muerte del escritor. El rencor de la familia Rosselli contra el escritor es evidente: "No he tenido ganas de leer la novela de Moravia", dijo John Rosselli, hijo de Carlo; y Amelia Rosselli deploró con ira "el silencio de Alberto Moravia" acerca de la trágica suerte de los dos primos asesinados.
En este caso, las motivaciones que inspiraron la exclusión de un capítulo del Conformista también pueden parecer casuales, o dictadas por razones estilístico-estéticas más fuertes y determinantes que las razones políticas o ideológicas. Sin embargo, el mismo Moravia, en el libro de entrevistas con Alain Elkann, identificó el tema de esa novela con palabras simples e inequívocas: "Cómo es posible convertirse en fascista". Pero si se entiende qué era lo que se quería ocultar en una novela como El conformista, colmado de oblicuos relatos autobiográficos y que enfrentaba el incómodo pasado del fascismo con la cautela prudente de quien maneja una materia todavía incendiaria, no resulta igualmente claro entender qué podría haber de indecible e impublicable en el caso de algo que constituía una autobiografía colectiva de los intelectuales italianos seducidos por el canto de sirenas del comunismo. O mejor dicho se entiende, si se presta atención a la fecha en la que se habla de la "conversión" al comunismo en la novela inédita: es 1943, momento de la caída del fascismo, el fin de la era histórica e ideológica en la que transcurren las vicisitudes de los protagonistas de El Conformista. ¿Por qué, entonces, Moravia decidió no exponer la novela sobre "cómo es posible convertirse en comunista", coronando el esfuerzo de la escritura con la publicación de la obra completa? "Representante del repertorio de personajes moravianos escindidos entre la razón y la incapacidad de una acción social, Sergio (uno de los protagonistas del romance inédito) se podría entender como una especie de conformista de posguerra", ha escrito Paolo di Stefano recientemente. No es difícil imaginar qué le hubiera ocurrido a Moravia si la novela hubiese visto la luz en 1952, después de la lluvia de golpes que había caído sobre El conformista. Ese pasaje debía quedar oculto, en la sombra. La novela de Moravia desmentía esta imagen tranquilizadora y autoabsolutoria. Monumento inédito al último tabú que hacía enmudecer a la cultura italiana de posguerra, incapaz de renunciar al mito que le había tocado en suerte.
Donanfer