Este libro, de corte autobiográfico, germen del universo literario de Auster, está dividido en dos partes. En la primera
de ellas, a raíz de la muerte de su padre, Auster indaga en el pasado familiar y descubre que sesenta años atrás en su
familia se produjo un asesinato, un crimen que permite comprender la frialdad y la distancia de su padre imprimió a sus vidas. En la segunda parte, Auster reflexiona sobre la paternidad y la muerte, sobre el papel de la
memoria, de la escritura, del arte, y para hacerlo, recurre a las citas literarias, a las vidas de otros escritores o artistas, jugando con la imaginación y con la memoria.
El texto es triste, como no podía ser de otro modo; pero, desde mi punto de vista, fundamental para entender y saber más de este escritor, un clásico en vida.