Mucho es lo que se ha escrito sobre la relación del hombre con Dios. Cada religión de este planeta reclama tener la verdad
absoluta, mientras tilda a las demás como equivocadas y erróneas
Sin embargo si estudiamos el diálogo entre Jesús y Nicodemos nos daremos cuenta que las
religiones nada tienen que aportar a esta relación de Dios y su creación. Las religiones dividen a los seres humanos, están llenas de prejuicios y carecen del poder de cambiar y transformar la conducta de la humanidad. Si las religiones tuvieran el poder de cambiar y transformar a los seres humanos este mundo fuera mucho mejor, no sería un mundo cubierto por la sombre de la muerte, de la violencia, de las injusticia.
Nicodemo no era un ignorante, era un teólogo, un estudioso de la Ley judía, fue a Jesés en medio de la oscuridad, de la sombra, fue lleno de miedo, de temor. Nicodemo deseaba conocer la verdad, él practicaba una religión, pero sentía un vocío en su vida.
Así que una noche fue en busca del Cristo, un eminente hombre religioso va en busca de un humilde
carpintero carente de estudios y de pobreza material. Allí están: El humilde carpintero y el Maestro de los judíos.
Lo primero que hace Nicodemo es reconocer que hay algo especial en este carpintero, reconoce y no puede negar que Jesucristo realizaba milagros, realizaba acto que ningán humano podría hacer sino no le era dado por Dios.
Pero Nicodemo estaba equivocado al pensar de esa manera, pues no reconocía que Jesés era el Mesías. No solamente Nicodemos hablar en su nombre, sino que hablaba en nombre de la religión oficial de su pueblo. El dijo:"sabemos que vienes de Dios".
Pero Jesás conocía el pensamiento del Maestro judío e inmediatamente le plantea" que era necesario nacer de nuevo para entrar al reino de Dios". No es practicar una religión, ni llevar a cabo ritosm ni guardar dogmas, ni practicar un ritual religioso. La relación del hombre con Dios es un "nacer de nuevo", es enterrar al viejo hombre que vive confotme a la carne y comenzar una nueva vida en obediencia a Dios.
Nicodemo y su pueblo era una nación religiosa, una nación respetuosa de la Ley de Moisés, ellos practicaban los ritos, mas no había nacido de nuevo. Ese nacimiento es necesario para todos los seres humanos, pues todos somos reos de muerte, estamos condenados al patíbulo, fuimos echado de la presencia de Dios y para volver a él es necesario nacer de nuevo, nacer del espíritu y del agua.
\La salvación no se alcanza por nuestras acciones, por nuestras obras, no la alcanzamos practicando ritos, ni dogmas, ni sacrificios, sino cambiando radicalmente nuestras vidas, dejar de ser un leproso de pecados y surgir de las aguas del bautismo como una criatura nueva.
Por eso las religiones son vacías y vanas. No así el evangelio. Cristo predicó un estilo de vida basado en un cambio del ser humano, un ser humano nacido de nuevo, uno que ame, que respeta, que aborrece el pecado, que es obediente a Dios, uno capaz de amar a sus enemigos. El evangelio no es una religión, sino una fuerza que cambia, que transforma, que nos libera de los defectos y nos permite cultivar los frutos del espíritu.
Nicodemo no entendía, pero parece que entendió, pues junto a José de Arimatea enterró a Jesús. El evangelio que Jesús nos dio es la fuerza que debemos tener para vencer los tropiezos del mundo. El evangelio nos une, la religión nos sepra. El evangelio nos acerca a Dios, las religiones nos apartan