La vida
interior de Martin Frost "Tiendo a pensar en mis ocasionales incursiones en el mundo del cine como una extensión
de mi trabajo como novelista, como narrador de historias", asegura Paul Auster, autor de novelas como El palacio de la Luna y Viajes por el Scriptorium , director y guionista del film Lulu On The Bridge y amigo de figuras ligadas al cine independiente, como Hal Hartley o Wim Wenders. Con la proyección aún lejos de las pantallas argentinas, el contacto con el guión de su nueva película, La vida
interior de Martin Frost , nos acerca al film y, además, actualiza la proverbial intriga ante un formato esencialmente ambiguo e inestable, ubicado a medio camino entre el texto literario y lo estrictamente audiovisual, fatalmente destinado a "desaparecer para convertirse en otra cosa", como señala el teórico Francis Vanoye. Auster asegura que "la película ya estaba literalmente montada en el guión", acortando así la distancia entre el material escrito y las imágenes en movimiento a las que daría lugar. Siendo la
historia de un escritor que cuenta la historia de otro escritor enfrascado en la elaboración de una novela, La vida interior de Martin Frost es un relato fantástico y es, asimismo, una discreta reflexión sobre el arte de narrar. "Cada historia tiene una forma/ y la forma de cada historia es diferente/ de la forma de todas las demás historias", dice la voz en off del narrador, una figura de constante aparición en la obra. Aunque una excesiva presencia de esta clase de narrador suele ser molesta dentro de un relato fílmico (evidenciando, por lo general, la adaptación poco lograda de una obra literaria al formato cinematográfico), en el caso de La vida interior... no solo no perturba, sino que aparece naturalmente integrada al juego de cajas chinas en que por momentos se convierte el guión. La historia, por otra parte, presenta algunos ecos románticos, tanto en lo que hace a la exaltación de la subjetividad (con permanentes alusiones a la dicotomía entre lo real o material y lo ideal o imaginario) como al tópico del sacrificio por amor o el de los amantes dispuestos a desafiar los imperativos de la norma. Martin Frost, un escritor que se ha recluido en una casa de campo para descansar tras años de agotador trabajo en una novela, se enamora de Claire, una misteriosa muchacha que aparece en el lugar como salida de la nada. A medida que avanza el romance, Frost retoma la escritura de su libro hasta que descubre que, en cuanto lo termine, la "misión" de Claire habrá culminado también y la joven, indefectiblemente, morirá... a menos que se revierta el encantamiento. Auster demuestra conocimiento del discurso cinematográfico y utiliza sus recursos en pos de lograr una suave atmósfera fantástica en lo que, desde un comienzo, se sabía iba a ser una producción de bajo presupuesto: indicaciones precisas de planos y puntos de vista, contraposición entre imágenes en color e imágenes en blanco y negro, utilización de la cámara lenta, señalizaciones que apuntan a lo estrictamente no verbal. En este trabajo, lo onírico y lo sobrenatural desplazan a los juegos de coincidencias a los que tan acostumbrados están los lectores del creador de La trilogía de Nueva York . De todos modos, el azar tuvo una incursión "típicamente Auster" en el momento en que el guión comenzaba su camino de transformación en film. David Thewlis, el actor convocado para interpretar a Frost, resultó ser también escritor. Y confesó que la víspera del comienzo del rodaje había terminado el manuscrito de una novela. Donanfer