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Síntesis y críticas breves

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UN RECUERDO INFANTIL DE GOETHE

por : Democrito    

Autor : SIGMUND FREUD
                             
UN RECUERDO INFANTIL DE GOETHE
                             EN SU BIOGRAFÍA “POESÍA Y VERDAD”
SIGMUND FREUD
(Publicado en 1917)
      En su biografía cuya redacción empezó a los sesenta años, Goethe relata un suceso que puede ser situado en su “primera infancia” (¿antes de los cuatro años?), que es como sigue: Mis vecinos, los tres hermanos Ochsenstein me tomaron mucho cariño y se divertían con mis travesuras que ellos mismos me incitaban a cometer, pese a ser gente seria. Cierta tarde, jugaba yo con los cacharros en miniatura que me compraron mis padres, y ya sin saber que hacer con ellos me di a la tarea de  tirarlos a la calle, lo que me produjo una gran diversión así como también a los Ochsenstein quienes me gritaban, “más y más” por lo que yo la emprendí además con los cacharros de la cocina hasta destruir toda la vajilla. Cuando por fin alguien llegó para prohibirme aquel juego ya era tarde; el mal estaba hecho.
     En toda elaboración psicoanalítica de una biografía resulta que, precisamente, aquel recuerdo que el analizado sitúa en primer término, el primero que relata, demuestra luego ser el más importante, aquel que encierra en sí la llave de los comportamientos secretos de su vida anímica.
     Habíamos desviado nuestro pensamiento de este pequeño recuerdo infantil de naturaleza muy inocente, cuando el conocimiento de recuerdos infantiles análogos, primero, el de un hombre de veintisiete años atrapado en un conflicto con su madre desde que a los cuatro años le nació un hermano provocándole unos celos tan intensos  que intentó atentar contra él. En la misma época del atentado, relató haber arrojado por la ventana todas las piezas de vajilla que estaban a su alcance. Podemos formarnos  entonces, la opinión de que el hecho de arrojar los cacaharros por la ventana es un acto simbólico, o, mejor dicho mágico, mediante el cual el niño (Goethe y mi paciente) manifiesta vigorosamente su deseo de suprimir al intruso perturbador.
     Posteriormente tuve conocimiento de tres acontecimientos similares a los ya mencionados, que confirman que la irritación del niño ante la aparición, esperada o acaecida, de un competidor se manifiesta en el acto de arrojar objetos por la ventana, así como en otros actos de naturaleza destructiva.
Publicado el: noviembre 12, 2007
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