El
colegio Meadowbank es un colegio sólo para raparigas y un símbolo de
la tradición británica. Se encuentra, sin embargo
en la eminencia de
cerrar sus puertas porque en su interior, más precisamente en el
pabellón de deporte fueron cometidos tres crímenes. Tres asesinatos
inexplicables. Por lo menos la policía local no consigue descubrir
quién los cometió, ni encontrar cualquier pista que pueda hacer avanzar
las investigaciones. Es entonces que Hercule Poirot entra en campo. El
detective belga, contando una vez más con la ayuda de sus pequeñas
células cinzentas, percibe que las razones que llevaron a esos crímenes
se encuentran muy lejos
del colegio y hasta de Inglaterra, el país
donde él se localiza. Poirot va a seguir un rastro de sangre y
espionaje que tiene origen en Ramet, en el Medio Oriente y lo conduce
hasta a los muros del colegio.