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Shvoong Principal>Libros>Reseña de El pabellón número seis (y otros relatos)

El pabellón número seis (y otros relatos)

Reseña del Libro   por:Martin Lucas Perez     Autor : Anton P. Chejov
ª
 
El pabellón número seis es uno de los cuentos más largos y mejores de Chejov, de un patetismo sutil pero impactante y de cuidada atmósfera. El protagonista es Andrei Yefymich, un médico de un hospital, de filosofía estoica y amante del desarrollo intelectual, que echa en falta la existencia de inquietudes en las personas y considera que la sociedad en que vive es triste y pobretona. Este médico, que se entretiene con la amistad del jefe de correos, que al menos le entiende un poco, encuentra gran interés en la persona del funcionario Ivan Dmitrich, recluido en el pabellón número seis del centro, el psiquiátrico, por padecer una mania persecutoria cuya historia y desarrollo Chejov describe admirablemente. Como cada vez pasa más tiempo con el enfermo, siempre con discusiones filosóficas de gran calado, empiezan a considerar que está mal de la cabeza y le dicen que se ha creído que el funcionario loco es un profeta. Con la intervención de un joven médico que acaba de llegar al centro y que poco a poco le va sustituyendo en sus funciones, Andrei Yefymich es invitado a dejar su trabajo y tomarse unas vacaciones indefinidas, en las que viaja con su amigo jefe de correos y no consigue más que aburrirse y tenerle que prestar la mitad de sus ahorros para que el otro pague sus deudas de juego. De regreso a la ciudad, Andrei sigue sin trabajar, retirado en su casa y casi sin recursos y visitado por amigos y conocidos que cada vez le irritan más y no dejan de considerarle enfermo, lo que en una ocasión le saca fuera de sí y le lleva a gritar y ofender al jefe de correos y al médico joven que le ha sucedido. "Mi enfermedad consiste en que en veinte años, en toda la ciudad sólo he encontrado a una persona inteligente, y resulta que además es un loco", dice en una ocasión. Y también: "Ahora todo, incluso el sincero interés de mis amigos, me arrastra sólo a una cosa: a mi perdición. Es el final y tengo el valor de reconocerlo". En otra ocasión su joven sucesor llega a casa para pedirle que le acompañe al hospital para aconsejarle sobre un paciente y Yefymich acaba encerrado en el pabellon número seis. Allí, el funcionario loco le reprende su actitud del pasado y le dice que pruebe de su propia medicina: la indigencia en que viven, la brutalidad del guardia del pabellón. Andrei intenta que le dejen al menos salir a pasear, pero el guardián y el joven médico se lo niegan sin contemplaciones. Poco después, muere de un ataque de apoplejía. En el mismo volumen encontramos EL HOMBRE ENFUNDADO, donde un médico y un profesor que han salido de caza se relatan en una cabaña la historia de un hombre, un profesor de griego que ha vivido siempre encerrado en su propia cáscara, enfundado en sí mismo y enemigo de todo cambio. El profesor conoce a una mujer con la que parece tener cierta afinidad y, empujado por la gente de su alrededor, acaban planeando un matrimonio al que él no se atreve a llegar.
Al ver a su novia y al hermano de ella montando en bicicleta monta en cólera diciendo que es una indecencia y como la respuesta del hermano no le satisface, se va a casa decidido a suspender la boda. Se emborracha y poco después muere. Chejov dice que en el ataúd "tenía una expresión dulce, agradable, hasta alegre, como si estuviera contento, satisfecho de que por fin le hubieran metido en el estuche del cual ya nunca más saldría. ¡Sí, había alcanzado su ideal!" El paseo de los dos cazadores se continua en el siguiente relato LA GROSELLA, donde otro de ellos cuenta la historia de su hermano, como caricatura de la para él odiosa "gente feliz". Su hermano siempre persiguió tener una propiedad en la que tuviera, además de otras cosas imprescindibles, un árbol grosellero del que pudiera coger grosellas para comérselas tranquilamente. Después de unos años, su hermano consigue lo que tiene, lo cual le hacía reflexionar: "A mis pensamientos sobre la felicidad humana siempre se había sumado, no sé por qué, una sensación de tristeza, yahora, ante la presencia de un hombre feliz, me había poseído un sentimiento tenebroso, cercano a la desesperación". El cazador insiste: "para mí no hay espectáculo más deprimente que una familia feliz sentada en torno a la mesa tomando el té". En la siguiente y última historia, DEL AMOR, los dos cazadores escuchan lo que les narra Aliojin, un hombre cultivado aunque, por problemas económicos, acostumbrado a vivir entre campesinos. Tras comentar que una de sus criadas está loca por un hombre que la golpea y preguntarse sobre los misterios del amor, Aliojin cuenta que unos años atrás se enamoró locamente de una mujer casada, al realizar frecuentes visitas a su esposo y a toda la familia, que le trataban muy bien. Ella también parecía quererle y parecía transmitírselo con la mirada, pero él nunca tuvo la menor duda de que no debía de hacer nada. Cuando la mujer tuvo una infección y tuvo que marchar a Crimea para cuidarse, es decir, cuando era demasiado tarde, Aliojin le declaró su amor y dejó que se fuera, y todavía se arrepentía de no haber hecho nada.
Publicado el: 02 noviembre, 2007   
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  1. Responde   Pregunta  :    ¿EN DONDE SE DESARROLA TODO ESTE RELATO? Ve todo
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