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Síntesis y críticas breves

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Genghis Khan y los Mongoles (Parte II)

por : Donanfer     

Autor : Donanfer
 Kubalai, el Khan que conoció Marco Polo, no sólo era un hábil guerrero sino también un apasionado por el conocimiento,
el arte y la cultura. Inteligente y amable, su reinado fue magnánimo y se rodeó de consejeros de muchas nacionalidades. Murió en 1294 con setenta y ocho años de edad, pero todos sus sucesores demostraron ser corruptos e injustos hasta que en 1368 el noveno de ellos fue destronado por sus excesos y los chinos recuperaron el gobierno para la dinastía Ming. En general los principales problemas del imperio mongol fueron los mismos que suelen presentarse en las conquistas realizadas por pueblos nómadas. Una vez que dominan una tierra y se establecen en ella como conquistadores, salen de su elemento, pierden su personalidad y hasta son vulnerables a resultar culturizados por los pueblos conquistados. Las diferentes regiones del imperio mongol intentaron imponer sus estructuras burocráticas y hasta sus religiones sobre las otras regiones. El budismo, el lamanismo y el Islam lograron adeptos entre los mongoles según se asentaran en China o en la parte más occidental del imperio. La importancia de los mongoles decreció hasta desaparecer durante los siglos XIV principios del XV. Una serie de derrotas frente a los rusos y sus negativas a continuar pagando impuestos, terminaron con la dominación mongola, por más que su importancia fue temporalmente renovada por las campañas de Tamerlán. La población actual de mongoles se estima en un millón de personas, diseminadas por la mayor parte del sureste asiático y el Asia oriental, en especial China, Japón, Vietnam, Corea, Siberia y por supuesto Mongolia. Gran parte de ellos todavía son nómadas, aunque practican la agricultura. El ganado, en particular ovejas, caballos, camellos y cabras, son propiedad privada, pero la tierra es propiedad colectiva de la tribu. El califato abbasida de Bagdad, había durado unos quinientos años sin cambios dinásticos. Los califas se creían o se proclamaban sucesores del profeta. Pero a mitad del siglo XI se verificó un gran cambio por la intervención de los sultanes Turcos selyucidas, que ejercían una autoridad casi absoluta como visires. Eran mahometanos más sinceros que los califas, quienes conservaban el titulo, aunque sin deseos de hacer valer su titulo de jefes del Islam. Los turcos no eran de raza árabe ni semita, sino de origen turanio. El mas antiguo antepasado de ellos era un caudillo llamado Togrul y su abuelo Selyuc, fue el que dio nombre a toda su gente. Los turcos selyúcidas habían llegado del Asia Central y estaban acampados en los alrededores de Samarakanda, donde se hicieron Mahometanos. Desde allí extendieron sus conquistas por Armenia, Persia, y hasta parte de la India. Mientras tanto, el califa de Bagdad estaba sometido por la despótica disciplina de una familia árabe pura, pero autoritaria, y no pudiendo tolerar mas se dirigió al jefe de los selyúcidas y le pidió su protección. Torgul, llegó a Bagdad con ochenta mil turcos, expulsó a los despóticos, y envío enseguida un mensaje al califa en que le ofrecía su sumisión a él y al Corán. Su hija casó con el califa y Togrul tomó el título de sultán. A su muerte recogió la herencia y el cargo su sobrino Alp Arslán y posteriormente su hijo Malik Shah que fue el mas grande sultán selyúcida, admirablemente secundado por la eficiencia de su ministro Nizam al – Mulk. La violenta muerte de Alp – Arslán y Nizam al – Mulk dejó al califato como decapitado, pero por fortuna un capitán Kurdo de Mossul restableció la autoridad del sultanato. Se llamaba Zengui, y el y su hijo conquistaron de nuevo Siria y Mesopotamia, estableciendo la capital en Damasco. Pero mas importante fue el que envió de Salh ed – Din, que conocemos por Saladino, a poner orden en Egipto, entonces caído en el mayor exceso religioso y político, con los últimos descendientes de Ali y Fátima. Tales fueron los servicios que presto Saladino en Egipto, que en Siria le nombraron Gran visir. Pero Saladino se proclamo sultán, yal morir el de Damasco se apoderó de estos estados. Pero la obra de los selyúcidas iba a verse interrumpida por un movimiento de pueblos que se estaba fraguando en el interior de Asia. Ya hemos visto a Asia verter varias veces sobre Europa, sus multitudes inmensas, primero con los hunos, que hicieron emigrar a los pueblos Germánicos hacia Occidente; después con los Finlandeses, magiares y turcos, que son todavía asiáticos y conservan en Europa jirones de las tierras que conquistaron sus abuelos. De ninguno de estos pueblos orientales, sin embargo, tenemos tanta información como del que representan las conquistas de Genghis – Khan, y lo que sorprende en las campañas de éste es que contrariamente a la leyenda de incapacidad para las cosas prácticas, general a toda Asia, los mongoles de Genghis – Khan se movieron con un orden y una disciplina que no se encuentran en la Europa de su tiempo y probablemente ni en la de hoy. A la muerte de su padre, Genghis – Khan, era un niño de trece años, tuvo que imponer su autoridad luchando contra sus propios súbditos, que seguían a un impostor. Desde el año 1167, en que murió su padre, hasta 1190 , en que por fin todos los Mongoles reconocieron su autoridad, pasó Genghis Khan mas de veinte años combatiendo. Donanfer
Publicado el: octubre 30, 2007

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