Buscar
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Crea una cuenta de Svoong desde cero

¿Ya eres miembro? Iniciar sesión!
×

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

O

¿No eres miembro? Registro!
×

Registro

Utiliza tu cuenta de Facebook para un rápido registro

O

Iniciar sesión

Ingresa utilizando tu cuenta de Facebook

Shvoong Principal>Libros>Reseña de La Historia de la CIA ( Parte IV)

La Historia de la CIA ( Parte IV)

Reseña del Libro   por:Donanfer     Autor : Donanfer
ª
 
La Historia de la CIA ( Parte IV)

En el contexto de la Guerra Fría se convirtió en una necesidad que los agentes secretos contaran con la simpatía del gran público. Si el Fondo Monetario Internacional, el Plan Marshall y el Banco Mundial se convirtieron en los instrumentos económicos que los Estados Unidos utilizaron a partir de 1945 como muro de contención contra el avance de los movimientos de izquierda; la Agencia fue la herramienta que permitió vencer las resistencias ideológicas que colisionaban con los propósitos norteamericanos de hegemonía mundial Hoy se encuentra ampliamente documentado como la CIA no escatimó ningún recurso para alcanzar sus objetivos de dominio ideológico. Se compró la conciencia de destacados intelectuales aparentemente intachables. Se sobornó a líderes sindicales para que pusieran freno a los sectores más radicales del movimiento obrero. Los efectos de su abierta cooperación con el fascismo amenazaban incluso su existencia como fuerza política en algunos países europeos. En Francia, por ejemplo, no pocos representantes de los partidos conservadores estaban manchados por su apoyo al gobierno colaboracionista del mariscal Petain. El sacrificio de 20 millones de soviéticos, muertos durante la contienda, generó una gran corriente de simpatía hacia ese país. También entre la inmensa mayoría de la intelectualidad del viejo continente predominaba un fuerte sentimiento anticapitalista. Brecht, Rolland, Bertrand Russell, Ehremburg, Bernard Shaw, Barbusse, Jean Paul Sartre, Diego Rivera, Siqueiros, Chaplin, Visconti, Picasso, Thomas Mann, Luckacs, Buñuel... eran algunos de los intelectuales de la época cuyos nombres estaban asociados, de una u otra manera, con la izquierda. El panorama francamente adverso para los objetivos norteamericanos. Los Estados Unidos entendieron que era necesario dar un cambio radical a un contexto que hacía peligrar gravemente sus intereses. Sin el restablecimiento de la hegemonía ideológica del pensamiento conservador, su proyecto de control planetario tendría que enfrentarse con un difícil porvenir. Las clases poderosas de los EEUU necesitaban un mundo seguro y estable para el capitalismo, donde sus intereses económicos fueran incontestados e incontestables. Los recursos para lograr esta "seguridad" fueron diversos: la intervención armada, (Grecia y Corea), la presión y el control económico (Plan Marshall y las instituciones de Brettons Wood) y la guerra ideológica. Hasta ahora muchos historiadores y comentaristas políticos habían sostenido que la función de la CIA era esencialmente militar. Pero su tarea fundamental consistió en la penetración cultural e ideológica. La compra de intelectuales vacilantes, la creación de millonarias Fundaciones "filantrópicas", la apropiación ideológica de aquellos escenarios que transmitieran cualquier forma de pensamiento, se convirtió en una de sus primeras misiones. También se encontraba entre los quehaceres de la Agencia suscribir contratos con Universidades privadas, emisoras de radio, periódicos, etc. Las fundaciones Farfield, Kaplan, Carnegie, Rockefeller y Ford fueron las tapaderas culturales más notorias de la CIA. La Fundación Ford se distinguió especialmente en el despliegue de la ofensiva ideológica norteamericana en Europa.
Esta última observación cobró sentido cuando, en 1964, su presidente abandonó el cargo para convertirse en el principal asesor de Allen Dulles, director de la CIA. Una investigación del Congreso de los Estados Unidos pondría de manifiesto en 1976 que cerca de la mitad de las 700 subvenciones concedidas por las fundaciones fueron financiadas por la Agencia Central de Inteligencia. La caricatura del yanqui masticador de chicle, ignorante y exclusivamente preocupado por la limpieza de su deslumbrante furgoneta Oldsmobile, era indudablemente exagerada, pero muchos europeos la compartían. Los círculos gubernamentales norteamericanos eran conscientes de que esa deformación popular europea no iba a facilitar el avance de su influencia en el viejo continente. Las grandes editoriales americanas incrementaron la distribución de libros de autores como Pearll Buck, James Burnham, Norman Cousin y, también, de Ernest Herminway o William Faulkner. No se trataba de hechos casuales. El reclutamiento de antiguos escritores "de izquierda" era particularmente apreciado por la CIA. En los años siguientes, una larga lista de intelectuales anticomunistas, serían catapultados por la Agencia. Isaiah Berlin, Stephen Spender, Daniel Bell, Dwight MacDonald, Robert Lowell, Hannah Arendt, Mary McCarthy, Raymond Arond, Anthony Crosland y Michael Josselson recibieron el apoyo económico y publicitario de la CIA. Cuando el "New York Times" y otros periódicos airearon públicamente en 1966 el origen de la financiación de aquellos "congresos", empresas periodísticas y promociones editoriales, muchos de los intelectuales "reclutados" pretendieron excusar su participación en las operaciones de la CIA, alegando su ignorancia acerca de la identidad de quienes movían los hilos de esas iniciativas. Escritores, filósofos o científicos sociales como Hannah Arendt, Daniel Bell, Isaiah Berlin, Mary McCarty, Sydney Hook, André Gide, Irving Kristoll, Freddie Ayer, André Malraux, Nicolás Nabokov, Jacques Maritain, T.S.Elliot, Benedetto Croce, Arthur Koestler, Raymond Aron, Salvador de Madariaga y Karl Jaspers defendían los "valores de la libertad" de acuerdo con los parámetros anticomunistas definidos por sus benefactores de la CIA. Resulta revelador que ninguno de ellos cuestionara con su rúbrica las intervenciones de los Estados Unidos en Irán, Guatemala, Corea, la caza de brujas emprendida por el Senado estadounidense contra intelectuales norteamericanos, las matanzas masivas en la Indochina colonial y Argelia o los linchamientos de negros por el Ku Klux Klan, en el Sur de los Estados Unidos. Donanfer
Publicado el: 21 octubre, 2007   
Por favor, calificar : 1 2 3 4 5
Traducir Enviar Enlace Imprimir
X

.