Elisabeth Heck nos deleita con esta preciosa historia entra un niño pequeño y un dragón; y como la gente, al hacerse mayor,
tiende a temer y atacar todo aquello que no conoce. Es un libro infantil, con dibujos y todo; pero que ahora, aún después de tanto tiempo, recuerdo con cariño. Un joven dragón que vive en las
profundidades de un lago y que se aburre ahí abajo donde sólo tiene la compañía de un dragón viejo; así que decide salir de ese lago, abandonarlo y viajar por la tierra para tener aventuras. Pero antes de marcharse, el viejo dragón le advierte: sólo podrá
regresar a las profundidades del lago, si consigue ganarse el corazón de un ser humano. El joven dragón, no sabe donde se está metiendo; pues para él, los humanos son tan pequeñitos y débiles, que se divierte asustándolos. Casi sin darse cuenta, ha pasado un año fuera del agua; y el hecho de que sólo se ha dedicado a asustar a cuantos humanos se le acercaban, ha provocado que acabe solo y escondido en una cueva. Pero al herirse la cola, conocerá a un joven niño que no le teme; y él hará lo posible porqué esto continúe así, pues quiere regresar a su hogar. Quiere regresar a las profundidades de su lago.