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Shvoong Principal>Libros>Reseña de Notas sobre la definición de cultura

Notas sobre la definición de cultura

Reseña del Libro   por:EstudiosFAM     Autor : T.S. Eliot
ª
 
Para los que conocen al poeta inglés sólo por sus versos, por sus ensayos críticos o -únicamente- por la notoriedad que le concedió el Premio Nobel 1948, este libro (1948. 127 pp.) resultará abrumador. Porque aunque sólo se propone ayudar a definir la palabra cultura y su única ambición es la de redimirla, el ensayo toca muchos temas sobre la sociedad de la época.

Afirma que no vale la pena distinguir entre cultura y civilización. Pasa luego a examinar los tres sentidos en que se puede emplear la palabra cultura, ya se aplique a un individuo, a un grupo o clase, o a la sociedad. Insiste en que se debe aclarar siempre qué sentido usamos en cada momento determinado. Y propone, por su parte, una concepción de la cultura como totalidad.

Sobre las vinculaciones existentes entre cultura y religión, escribe: “Ninguna cultura ha aparecido o se ha desarrollado sino es junto a una religión: de acuerdo con el punto de vista del observador, la cultura parecerá el producto de la religión, o la religión el producto de la cultura”. Y “Sólo cuando imaginamos nuestra cultura como debería ser, si nuestra sociedad fuera una verdadera sociedad cristiana, podemos atrevernos a hablar de la cultura cristiana como la más alta cultura: sólo refiriéndonos a todas las fases de esta cultura, que ha sido la cultura de Europa, podemos afirmar que es la más alta cultura que el mundo ha conocido jamás”. (Pero cuando alude a los aspectos de la cultura contemporánea que él rechaza, no deja de ser preciso, busca ejemplos y releva agudamente los defectos). Señala que toda la cultura europea se basa en la religión cristiana y especifica algunas de las cosas que dicha cultura debe al Cristianismo, además de la fe. A través del Cristianismo (escribe) trazamos la evolución de nuestras artes, alcanzamos nuestra concepción de la Ley romana que tanto ha hecho para informar al mundo occidental, logramos nuestra concepción de la moralidad pública y privada. A través de él tenemos nuestros modelos comunes de literatura, en la literatura de Grecia y de Roma. El mundo occidental obtiene unidad en esta herencia, en el Cristianismo y en las antiguas civilizaciones de Grecia, Roma e Israel, a las cuales, debido a doscientos años de Cristianismo, remontamos nuestra descendencia. Lo que quiero decir es que esta unidad en los comunes elementos de cultura, a través de tantos siglos, es el verdadero vínculo entre nosotros (los europeos).

Sobre ¿Cuáles son las condiciones más importantes para que se dé una cultura determinada? señala tres:
1. Clases sociales – “mantener aquella parte de la cultura total que pertenece a la clase. Ellas permiten la trasmisión hereditaria de la cultura, que se realiza por medio de la familia, primer canal en dicha trasmisión”. 2- Regionalismo - exalta las virtudes del regionalismo y el sabor que la multiplicidad de regiones aporta a la cultura de una nación o de un mundo. Y precisa más su pensamiento al escribir: Lo que se quiere no es restaurar algo desaparecido, o revivir una cultura que desaparece bajo las condiciones modernas que la vuelven imposible, sino hacer crecer una cultura contemporánea de las viejas raíces. (Puede parecer curioso que sea precisamente Eliot -un norteamericano desarraigado- quien sostenga el regionalismo. Él mismo ha advertido la fácil paradoja de su situación particular y se ha apresurado a aclarar: Ciertamente, un individuo puede desarrollar la más cálida devoción hacia un lugar en el que no haya nacido y hacia una comunidad con la que no tenga lazos ancestrales 3- Religión – Aquí afirma que: la identidad entre religión y cultura permanece en el nivel inconsciente, sobre el que hemos colocado una estructura consciente en la cual la religión y la cultura están contrastadas y pueden ser opuestas. Luego subraya que, si examinamos el mundo occidental, debemos reconocer que la principal tradición cultural ha sido la que corresponde a la iglesia de Roma.
El resto del libro está dedicado a discernir entre la cultura (como él la concibe) por un lado, y la política y la educación por el otro. Denuncia la política cultural de Rusia y sostiene que para la política contemporánea, la cultura sólo puede ser considerada como un producto desechable o como un departamento de la vida que puede ser organizado de acuerdo con los esquemas que prefiramos. En cuanto a la educación, Eliot denuncia (con ironía) sus principales deficiencias, así como sus excesivas ambiciones. Principalmente la semi-educación que se logra en la práctica, aunque se pretenda otra cosa, ya que las escuelas pueden trasmitir una parte (de la cultura), y sólo pueden trasmitir esa parte efectivamente si las influencias exteriores, no sólo de la familia y el medio ambiente, sino del trabajo y del juego, de los impresos y los espectáculos y los entretenimientos y los deportes, están en armonía con ellas

Y su última palabra está dicha cuando escribe: La cultura no puede ser totalmente consciente -siempre hay más que aquello de lo que tenemos conciencia; y no puede planearse porque también es el fondo inconsciente de todos nuestros planes.
Publicado el: 07 octubre, 2007   
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