La novela recrea (durante más de quinientas excesivas páginas, con una prosa impecable y una hábil estructuración, el punto
de vista del
dictador paraguayo de la primera mitad del siglo diecinueve José Gaspar Rodríguez de Francia, mediante una sucesión de escritos del personaje, monólogos interiores y conversaciones con su secretario Policarpo Patiño, alternados con crónicas y referencias de otros personajes. Aunque se inicia con la investigación sobre la autoría de un pasquín difamatorio del dictador, aparecido en la puerta de la catedral, toda intriga se diluye en el flujo de recuerdos del protagonista sobre sus años de presidencia: los escarceos contra argentinos y brasileños, por sus intentos de anexionarse Paraguay; su rechazo de toda vida familiar o lúdica, sus ínfulas napoleónicas, sus crueldades y el orgullo de presidir una república ejemplar donde casi nadie se atreve a robar o matar porque el castigo es terrible.