La Era de las Revoluciones (1763-1848) ( Parte III )
En 1803 Francia entra de nuevo en guerra con Inglaterra. El Gran Imperio con su red de territorios anexionados fue tomando forma. En 1805 surgía el reino de Italia. Suiza, Holanda y Bélgica estaban subordinadas a Francia. Tras la campaña de 1806-1807 dieciocho príncipes alemanes se colocan bajo protección de Francia. En 1807 la Polonia Prusiana se transformo en el Gran Ducado de Varsovia. En 1808 José Bonaparte ocupa el trono vacante de España y Junot se encarga de Portugal. En términos generales, el gobierno napoleónico destruyo las instituciones del antiguo régimen, abolió la feudalidad, desamortizo diezmos, aplico los derechos de herencia y propiedad del código civil. Europa se revoluciona con Napoleón, pero también contra el Gran Corso En 1806 Federico Guillermo de Prusia pide que la burguesía liberal del país apoye la defensa de Prusia frente a Napoleón, para esto se alía con la clase señorial Prusiana, con el fin de expulsar a los ministros reformadores. La clase señorial se convirtió en un empresario rural que cultivaba su tierra mediante mano de obra asalariada. En 1808 las tropas napoleónicas invaden España y se desencadena la guerra, pero también la revolución. José Bonaparte se convierte en el nuevo monarca y estallan diferentes formas de descontento popular. Algunas pretenden contener la movilización popular, pero otras quieren organizar la resistencia contra el invasor. En 1808 se forma una junta central, que toma el poder, pero lo resigna poco después (1810) y convoca una consulta al país para la convocatoria de unas cortes que, a la postre, serán Constituyentes. En Cádiz a partir de septiembre de 1810 se impone la facción liberal, allí se lleva a cabo la revolución jurídica contra el feudalismo. La constitución de 1812 aglutina esta obra de destrucción de lo existente y construcción de un estado nación de contenidos liberales y aspiraciones democráticas. Los criollos hispanoamericanos se harán eco de los argumentos expresados por las Juntas Españolas de 1808. La situación revolucionaria que vive España y el arranque de los procesos de independencia hispanoamericanos son dos caras de la misma moneda. El 22 de enero de 1809, la Junta Central decreta que los dominios españoles de América no deben ser tratados como colonias, sino en pie de igualdad con el resto de España. El primer brote de emancipación en América surge en Caracas en 1810, se suprimen los impuestos sobre las importaciones, se decreta la libertad de comercio, se erradica la alcabala para los artículos de primera necesidad, así como el pago de tributos de indios y se prohíbe el tráfico de esclavos (Aunque no su posesión). El ejemplo Caraqueño se expande a otras partes: Buenos Aires, Quito, Santa Fe de Bogota, Nueva España y Chile. A partir de entonces y hasta 1826 Hispanoamérica vive un proceso revolucionario. Derrotado Napoleón en la batalla de Waterloo, en junio de 1815, sus vencedores se reunirán en el Congreso de Viena con el objetivo de reordenar el mapa de Europa. Eran conscientes que durante las guerras napoleónicas las insurrecciones populares habían adquirido un componente nacional, y por ende liberal. Pretendían a toda costa que Italia o Alemania no sean concebidas como estado nación, puesto que estas eran fruto revolucionario de una Europa ocupada por las tropas napoleónicas. De lo que se trataba ahora era de recomponer el viejo sistema de estados en su configuración prerrevolucionaria. La decisión de mantener la división estatal en Alemania e Italia era presupuesto esencial del sistema de equilibrios dibujado en Viena. En Alemania se estableció una Confederación Germánica que constituía un conglomerado de 39 estados soberanos. En Italia la atomización territorial jugo a favor de las grandes potencias, las cuales fueron recuperando distintos territorios. Sin embargo a pesar del aparente retorno al orden pronto surgieron diferencias entre las potencias (Austria, Rusia, Prusia,Gran Bretaña y Francia), existían diferencias de organización socioeconómica y política, que pronto se tradujeron en intereses distintos. De los Estados participantes del Congreso de Viena, la mayoría eran "naciones de nobleza", sin embargo dos de ellos eran naciones soberanas. En Francia, la Restauración no fue ni jurídica ni social, aunque sí dinástica. Los intentos por parte de Carlos X por recrear un estado absoluto fracasaron, convirtiéndose en causa directa de la revolución que en 1830 derribo a los Borbones. En Inglaterra se había establecido un equilibrio entre la Corona, la alta Aristocracia y la nobleza terrateniente. Aunque el parlamentarismo ingles tenia fuertes rasgos del Antiguo Régimen la autoridad absoluta de la realeza había dejado de existir. La actitud de Francia e Inglaterra, no tan férrea en la salvaguarda del absolutismo, tenía su origen en el componente liberal de ambos países, pero también en sus objetivos estratégicos de política exterior. A su vez, la política exterior estaba íntimamente relacionada con el tipo de crecimiento económico que experimentaban. La revolución industrial transformaba la economía de ambos países y exigía a sus gobiernos la atracción de zonas de influencia que pudiesen convertirse en futuros mercados.
Donanfer
Publicado el: septiembre 28, 2007
Más sinopsis sobre La Era de las Revoluciones(1763-1848) ( Parte III )