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Síntesis y críticas breves

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Semiramís

por : Donanfer    

Autor : Donanfer

Semiramís
Aconseja una escritora, que siempre fue precisa y elegante narradora de las mujeres mas célebres
del mundo, que para observar a la mujer en sus diferentes condiciones, recorramos el Asia; y para verla desde luego en toda su gloria, remontémonos a los tiempos maravillosos, porque están muy lejos de nosotros; detengámonos sobre las ruinas de la soberbia Babilonia. Algunas piedras dicen apenas donde estuvieron sus murallas, mas la imaginación las eleva en nuestro rededor: se ve la Torre, el Templo, los Jardines suspendidos, y en semejante ilusión de recuerdos, si una paloma viene á arrullar en estos sitios, ó la voz de una mujer a aumentar tantas maravillas, se cree hallar de nuevo aquella mujer bajo la graciosa forma en que los asirios la adoraban, ó mas bien se finge uno a la misma Semíramis, hermosa como el día en que se presentó á su pueblo amotinado, sin diadema, sin velo, sin adornos, con los cabellos sueltos, y extendido su brazo con majestad hacia los sediciosos; se cree verla, y no causa sorpresa que renaciese la calma con su presencia. La belleza, el genio, el valor debían dar necesariamente a Semíramis un gran ascendiente sobre sus súbditos. Se sirvió de él para conducirlos á la victoria, para inspirarles afición á las ciencias, á las artes, á la filosofía; y al hacer construir aquella torre, que tanto se elevaba hacia los astros, les facilitó el estudio de la astronomía, ciencia en la que se distinguieron muy particularmente. Pero veamos quien fue esta heroína, esta célebre reina de Asiria, contemporánea del patriarca Abraham. Su nombre significa paloma, bajo cuya forma la adoraron como diosa los asirios y babilonios. Hija de la desgracia y del abandono, pues su madre Atara la dejó á las inmediaciones de un lago donde se guarnecían las palomas, á si misma debió su gloria. La encontró un pastor de ganados y la llevó á la esposa de su capataz, llamada Simia, la hizo criar; y por relación con el sitio donde fue hallada, la nombró Semíramis. Ya joven, era admirable por su hermosura; y al verla Memnon, gobernador de la Siria, se enamoró de ella y la hizo su esposa, amándola tanto, que al tener que ir á la guerra, y no pudiendo vivir sin Semíramis, se la llevó consigo. Satisfecha en este punto su vanidad, quería lo estuviese también en alardes de valor; y en el sitio de Bactra, se puso al frente de un cuerpo de valientes asirios, y mientras los bactrianos defendían la ciudad por el sitio mas débil que era el atacado, Semíramis se dirigió al lado mas difícil, escala la muralla, y lleva en pos de sí el terror y la confusión á los sitiados, que se rinden. El nombre de Semíramis es llevado en alas de la fama: el rey Nino quiere conocer aquel prodigio de valor y de belleza, y se apasiona de ella de tal modo, que propuso á Memnon darle por esposa á su hija, la princesa Shosana, si le cedía a Semíramis. Memnon, que también la amaba, rehusó, pero ofende su orgullo de monarca en el desaire de su capricho; se irritó, y le hizo tales amenazas, que Memnon se suicidó. Nino se casó entonces con Semíramis, y a la muerte de aquel rey, quedó ella con el gobierno de sus Estados. Recorrió su imperio, embelleció ciudades, construyó acueductos, abrió caminos barrenando montañas y terraplenando valles, dilató los límites de la Siria, conquistando la Arabia, el Egipto, una parte de la Etiopía y de la Libia, y toda el Asia, hasta el Indo. A ella se debió la reedificación de Babilona, el ensanche de su recinto, la construcción de sus célebres jardines suspendidos, el renombrado templo de Belo, y las murallas, una de la siete maravilla del mundo. Por ella fue Babilonia la mayor ciudad que alumbró el sol y la primera de las ciudades del mundo. ¡Y todo se debió á la mujer abandonada en su cuna, y sin otra guía que su genio! Todo es grande en Semíramis. Belona en la guerra, Minerva en la paz, nada tiene de extraño que se la divinizara a su muerte, que se la acatara como á diosa, y se la dispensara el apoteósis divino,que si bien aumentaba su culto, no acrecía por esto su fama, ya imperecedera. Se cuenta entre sus hechos notables, que hallándose un día en su palacio peinándose, la avisaron que el pueblo se había sublevado: sin acabar de peinarse, salio a la plaza, se adentró entre la muchedumbre amotinada, y su sola presencia sosegó los ánimos y calmó el tumulto. Concluido todo, se volvió tranquila a terminar su adorno. En su honor, y para recuerdo de este hecho, se erigió una estatua que la representa, con la mitad del cabello trenzado y la mitad suelto. Como lo anunció el oráculo, conspiró contra ella su hijo Ninias, y en vez de castigar a los culpables abdicó el poder, y se ocultó á la vista de los hombres. Entonces se le erigieron templos, se le levantaron altares, y le cantaron los poetas: la escultura, el pincel, la música, la poesía, todo contribuyó entonces y contribuye aun á perpetuar la memoria de tan celebre mujer, cuyo nombre perdurará lo que perdure el mundo. 
Donanfer
Publicado el: septiembre 28, 2007
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