En esta curiosa y entretenida pieza de teatro comienza cuando tres parejas de cuarentones de clase acomodada, amigos de la adolescencia y que se casaron el mismo día, celebran su dieciocho aniversario de boda. Mientras los tres hombres están solos en una habitación les llega la noticia de que el séptimo miembro de ese club, el empedernido solterón Gustavo Ferrán, se ha estrellado con el avión que le traía a verles. Uno de los tres, notario profesional, abre entonces una
carta que Gustavo había dirigido a ellos tres para ser leída después de su muerte. En ella les confiesa que se ha acostado con las mujeres de los tres. Uno reacciona negándose a creerlo y se va con su
mujer como si no pasara nada, aunque con la duda royéndole por dentro. Otro, enfurecido,
habla de vengar su honor, pero se calma y se contenta con cambiar el comportamiento sumiso y cariñoso que mantenía con su mujer y empezar a tratarla con grosería. El tercero, Javier, el único que tiene una
hija, no cree que el solterón haya mentido en un papel escrito "ante la muerte", pero considera que hay que callarlo y taparlo ante todos, aunque enseguida empieza a dudar de que su hija sea suya y le enseña la carta a Ada, su mujer. Ada
dice rotundamente que es mentira y que el difunto es un canalla. En el segundo acto comprobamos que Gustavo no iba en el avión accidentado y sigue vivo. Ada habla con él. Nos enteramos de que lo que decía la carta era totalmente cierto; se ha acostado con las tres, aunque de la única de que ha estado siempre enamorado es Ada, que es la única mujer que ha querido de
verdad en toda su vida. Nos enteramos de que sólo se acostaron una vez y fue cuando la hija ya había nacido. Ada le cuenta cómo ha mentido cínicamente a su marido para guardar la paz familiar y le pide que, puesto que siempre habla de que acabará sucididándose, lo haga ahora dejando una carta en la que diga a los tres maridos que lo que decía la otra carta era mentira. Gustavo acepta a cambio de que Ada vaya a su casa por segunda vez. El tercer acto es en casa de Gustavo, cuando éste tiene todo preparado para el suicidio y Ada llega a cumplir con su parte del pacto "como Judith a la tienda de Holofernes". Gustavo, burgués desarraigado y acostumbrado a vivir sin familia, se burla de la actitud de Ada y dice que participa del egoísmo e hipocresía de su clase. Ada le reprocha que quiera ver la verdad profunda de las cosas en lugar de conformarse con superficialidades bonitas. Dice que si las flores soñaran con las raices sólo soñarían estiercol, pero que el estiercol no es la verdad profunda de una flor: "hay otra verdad más alta: su voluntad de belleza y de sol". Por ello, Ada admite que siempre ha estado enamorada de él, pero que siempre se ha debido y se debe a su familia: "Si eso le basta a tu orgullo de hombre, ésa es la verdad. Ése es mi estiércol. Pero por encima de esa pobre verdad, ésta mi deber, que vale más que tú y que yo". Gustavo intenta besarla y ella está a punto de dejarse, pero luego le quita la pistola con que iba a matarse y le apunta. Forcejean y el arma se dispara matando al hombre. Ada se marcha con la carta que exculpa a las tres mujeres y sin temor a ser culpada por la muerte de Gustavo, pues también ha escrito una típica nota de suicida.
Publicado el: septiembre 26, 2007
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