LA
HUMANIDAD SIEMPRE ESPERA POR SU POETA Por Carlos Téllez Espino Siempre hay una mezcla de
brutalidad y ternura en los poemas
del cubano Osmany Eduardo, quien se ha confesado un hombre acechado por las ciudades, las que ejercen en él más maldición que encantamiento. Ahora aparece en Cuba su tercer poemario, Poeta en La Habana, con el que fue finalista del Concurso Casa de Las Américas 2006 y que publica este año el sello Editorial letras Cubanas. Este es, sin dudas, un libro de mayor madurez y menos
brutalidad, donde el poeta, como parado en un gran puente entre dos aguas, dice
/.../Alguna vez tuve la razón pero fui despojado de esa desnudez /.../ /.../ En realidad no tuve la razón pero estuve tan cerca /.../ /.../ Nunca tendré la razón, pero qué importa /.../ Parece tener Osmany entonces esa rara condición de sentirse un antihéroe, de nadar contra la corriente, de ser rebelde… Por eso expone en estos versos lo que considera su credo como hombre, como ser humano. A ratos podría también parecer el poeta un poco pesimista, pero eso quizás,, también, es parte de su verdad. Sería maravilloso que el poeta fuera uno de esos personajes de
cómics con manta y antifaz sobrevolando la ciudad para salvar la
humanidad, ha dicho alguna vez Osmany Eduardo y si, los que lo leemos, y los que lo leerán, apostaremos por ese vuelo poético y limpio, porque la humanidad siempre espera por su poeta.