Historia sencilla, historia llena de humor, de risas pero que esconde una terrible y triste realidad. Peyo Mercé, humilde maestro campesino es obligado a enseñar un nuevo curso de inglés a sus discípulos.
Se siente amenazado y teme perder su empleo, al míster esto parece un invento más, una pérdida de tiempo, una aberración enseñar una cosa que él mismo desconoce, es un jíbaro que lleva con orgullo la mancha de plátano.
Pero sobre su tabique está la carta del supervisor, de Rogelio Escalera, el instrumento del estado para hacer que el proceso de asimilación avanzara. Hay que imponer el idioma del imperio. El míster, apodo que Peyo no aceptaba, pues él tiene raíces en el batatal, "soy batatero decía orgulloso". Aquella carta amenazante y la actitud hostil del director de la escuela hacia él lo movieron a obedecer, aunque él estaba consciente que aquello no iba a producir resultados. Estaba en la mirilla, las cosas no marchaban bien, pues Peyo detestaba los seminarios de mejoramiento profesional y se resistía a participar, cosa que el supervisor no estaba dispuesto a seguir soportanto.
Y llegó la hora de la verdad, la hora de la clase. Había estado cotejando aquel libro repleto de láminas de colores. De vez en cuando y de cuando en vez se asomaba por la ventanilla y oservaba la belleza del campo, el verdor de la naturaleza, sudaba como caballo viejo. Tenía deseos de seguir caminando, de renunciar, pero no podía, necesitaba de aquel trabajo para llevar las habichuelas a su casa.
Y una lámina del voluminoso libro le llamó la atención. Era una ilustración de una enorme gallo americano, símbolo del poder del imperio que imponía o quería imponer al inglés en la colonia. Y Peyo con dificultad y gran esfuerzo pudo pronunciar la palabra enigmática, Hizo mil muecas hasta que pudo pronunciar:"Coock"...
El salón se llenó de una hilera de muchachos pálidos cuyos rostros reflejaban la falta de un buen regimen alimenticio,. Peyo haciendo un último esfuerzo y recordando un dicho popular:¡A fuete y a puya cualquier yegua vieja camina" y dispuesto a todo ,comienza su clase de inglés en inglés como lo había indicado el manual de instrucciones y el supervisor Escalera...
Peyo trató de introducir el cántico del gallo americano, pero uno de sus alumnos le dijo que ese sería el canto del gallo americano, pero su gallo cantaba de otra forma. Esto provoca risas entre los estudiantes y el salón se convirtió en una algarabía.
Entonces el buen maestro, confundido, sofocado por el calor decide emplear su método, va a enseñar el inglés en español, hará un "mejurje, un injerto y que salga pato o gallareta".