José De Diego, El Caballero de la Raza, el cantor de Puerto Rico, el autor de los más patrióticos versos de la Isla del Encanto
, brinda en esta oportunidad un porma que nos atrapa en ese mundo idílico.
"Laura mía" parece gritar atormentado, atormentado por la pérdida del amor de su vida. Esa inconformidad que lo embarga, pues es muy triste cuando perdemos lo que nos da sentido a la vida, cuando dejamos escapar al ser que nos da la razón de ser, la razón para vivir.
Grita, se lamenta, acusa, Acusa su amada de
haberlo traicionado, de haberlo abandonado por otro, mientras estaba lejos, fuera del país.¡ Laura, Laura!, ¿qué me has hecho? parece grittar, ¿por qué me abandona?
Y llora amargamente mientras recuerda lo mucho que la amaba... me has traicionado, habla, defiende tu honor, dime la verdad... pero ella calla, nada dice, se incrimina,,,, es cierto lo que dicen, has clavado en mi pecho la traición, has vendido mi amor como Judas vendió al Cristo...¡Oh Laura!, Laura mía no puedo vivir en este tormento que me devora, en esta muerte en vida...
Y el poeta se desangra, se muere con el puñal de la traición hundido en su corazón, y el poeta no quiere aceptar que su bella Laura se ha ido arrancando de lo pronfundo de su alma, ese amor que por ella sentía...
Y entonces reconoce que todo ha terminado y en un arranque de llanto, consumido por el dolor, la angustia grita: ¡Laura, Laura mía!,¡ que Dios te perdone desde el cielo, que yo te perdono desde España!