Los
libros quemados por las tropas franquistas durante la Guerra Civil sirven como hilo conductor de esta monumental novela
que termina siendo un impresionante fresco de la vida antes, durante y después de la contienda en la ciudad de A Coruña.
Un grupo de
personajes ligados entre sí a veces de manera indirecta, seres casi siempre perdedores en un mundo que se desmorona y ante el que se sienten perdidos, indefensos y sin esperanza. Nombres reales como el de Santiago Casares Quiroga, presidente del consejo de ministros durante la II República y cuya biblioteca fue totalmente quemada por los rebeldes fascistas, se mezclan con una gran cantidad de personajes hasta conseguir envolver al lector en una atrayente
novela en la que pesan más las historias secundarias que la que pudiera considerararse trama principal.
Se trata, en definitiva, de una obra mayor que sin lugar a dudas viene a confirmar el gran talento que Manuel Rivas había demostrado en sus publicaciones anteriores. Los libros arden mal está llamado a convertirse en un clásico del que probablemente se seguirá hablando dentro de muchos años.