El Instituto Aragonés del Agua editó este libro en el año 2004 apoyando la iniciativa de dos jóvenes autores
aragoneses: Óscar Sipán y Óscar Sanmartín. La obra, presentada en un formato exquisito, está escrita por Sipán y ilustrada por Sanmartín. Ambos trabajos se complementan de una manera asombrosa, hasta tal punto que no es fácil saber cuál de los dos se hizo primero. Desde luego, no es este un simple libro con textos ilustrados sino un trabajo realizado por dos creatividades unidas e imbricadas durante todo el proceso.
Los monstruos que aparecen en este Leyendario tienen la característica común de vivir en aguas aragonesas. Así, por ejemplo, el misterioso y demoníaco Zabulón vive en el Ebro, el triste y enamorado Otto escapa de la muerte en el Canal Imperial de Aragón y la melancólica sirena Ulitea fue encontrada por un pescador en el embalse de Valbuena.
Las historias que teje Sipán en torno a sus monstruos tienen la virtud de tocar el lado humano del lector, quien, desde el principio, se identifica con los
personajes que encuentra. La literatura fantástica se mezcla con el humanismo más clásico y, en algunas ocasiones, con la tradición aragonesa, logrando una sensación de realismo e, incluso, de credibilidad. Los monstruos de Sipán se humanizan y, paradójicamente, sus personajes humanos, en algunas ocasiones, se vuelven monstruos.
El Leyendario abre un camino alternativo a la imaginación del lector con las
ilustraciones de Sanmartín. Su colocación en la obra no parece casual. Los dibujos surgen cuando la imaginación ya tenía un boceto de la historia. Esto genera un conflicto muy interesante en el lector, que debe optar por creer a Sanmartín o seguir su camino. Las ilustraciones desafían el concepto de originalidad, y producen una gran impresión por su minuciosa elaboración y su falta de mirada.
La despedida del libro, con el tierno y romántico Garbaixón, el monstruo del embalse de Mediano, deja al lector con ganas de más leyendas. " Soñar es no conformarse con la vida ".