Si abandono mi nombre soy todos por un instante,
me convierto en la orilla del laberinto del tiempo.
La noche no me es ya indiferente
y el temblor de las estrellas me llena de asombro.
Soy otros hombres que se asombran, repitiendo
la elemental sensación de pertenencia.
Si abandono mi nombre soy un pliego en el tiempo,
soy el eco ancestral de lo ya vivido.
Otros nombres, otros destinos.
Anónimas voces arrancadas del olvido.
¡Oh memoria transmigrante! Profuga del tiempo,
en tus aguas moro inadvertido.
Y quizas, mañana en la última aurora,
dance contigo.