García Márquez nos dice al empezar el
libro como va a terminar, sin embargo, esto se olvida con el correr de los primeros párrafos, o más bien, carece de importancia, porque la trama es más atrapante que el conocido final.
Después de todo, la
muerte es la contracara necesaria de la vida, pero como llegamos a ella? Es justa la muerte? Nos llega cuando el destino lo indica? Hay una mano invisible que puede torcer este designio? O es esa mano la que escribe el designio?
De alguna manera, con el paso de los capítulos, se siente la muerte del
protagonista como algo inevitable, pero se llega al final con un sabor de impotencia y de esperanza frustrada, casi dando lugar al reproche al escritor. porqué no salva al protagonista con una chicana de estilo.
De qué sirve el realismo mágico, sino puede enderezar lo torcido. Uno espera hasta el final ver ese instante de piedad del autor que evite una muerte
tan anunciada como en el título del libro y a la
vez tan inútil e injustificada.
El libro deja un sentimiento de vergüenza ajena. Son, somos, los seres humanos tan irreflexivos y tan esclavos de lo que la sociedad en la que vivimos nos manda? Es deseable esperar un cambio en la mentalidad humana que apunte a verdaderos valores basados en sentimientos genuinos, en vez de prejuicios vacíos y pautas sociales perimidas, como las que magistralmente muestra en estas horas previas a una muerte anunciada García Márquez.
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