Libro para desencantados, para sobrevivientes del suicidio, para estetas del
pensamiento. Todo lo que hayamos pensado sobre
la futilidad de todas nuestras empresas, de nuestros necios sueños, de nuestra estúpida costumbre de estar vivos encuentra eco en las palabras exquisitas de un filósofo y literato como no lo hay en la historia del
pensamiento. En todas las filosofías
encontramos algo a qué aferrarse, una esperanza, una ilusión. En Ciorán no encontramos más que la nada. Pero la nada no nos seduce: preferimos la estupidez gregaria de trabajar para comer, para tener fuerzas para trabajar... y reproducirnos sin límites en este infierno de mundo, que para qué llamarlo de otra forma si sabemos que es precísamente eso. Usted, que todavía cree, que todavía ignora, que todavía no quiere ver lo que hay a su alrededor, quizá encuentre esta sinopsis demasiado pesimista, hoy que todos hablan de la actitud positiva y que los libros de "superación y autoayuda" abundan en las librerías. Pero los que han buscado y se han deleitado en los fugaces encuentros con la belleza, saben que todo alrededor es fealdad y oscuridad, y que nuestro apego a la vida no es más que miedo, ingenuidad y mediocridad del deseo. Para los que no se conforman con este misero mundo, un libro inconforme, hermosamente escrito y profundamente pensado.