Imagina otro John Lennon
<< John: una nueva biografía>>, acaba de ver la luz, en vísperas de cumplirse cincuenta
años del día en que se conoció con Paul McCartney. El flamante
libro de Cynthia, su ex mujer, presenta un retrato más realista y descarado del eximio beatle. En su obra, Goldman pretendía destruir el mito del Lennon humanista, creativo; icono pacifista de una generación; generoso; algo despistado a veces (bastaba recordar las desopilantes y "arriesgadas" protestas por la paz en cama y pijama, por ejemplo), pero esencialmente, una figura noble. Ofrecía, en cambio, la visión de un músico competente (apenas se ocupaba de su música en el libro) y un individuo mezquino, insensible, corrosivo, egoísta, que había abandonado (desinteresándose por completo de su destino) a su primer hijo, Julián. Lennon había sido, según Goldman, un adicto esclavizado de la heroína, un marido sumiso y maniobrado por una despiadada Yoko Ono, que lo había alejado de sus amigos y familiares de Liverpool, además de haber mantenido un escarceo homosexual con el manager de su
banda, Brian Epstein, tal vez con el fin de que éste se ocupara todavía más de los intereses de los Beatles y del papel de Lennon en el grupo como su líder indiscutido. En primer lugar, porque Goldman ya había difamado previamente al talentoso cómico norteamericano Lenny Bruce y al mismísimo rey del rock, Elvis Presley, y había ofrecido miles de dólares a conocidos de Lennon (como el cantante Harry Nilsson) a cambio de una anécdota sórdida, o de un esqueleto del placard del matrimonio Lennon-Ono. Y así fuimos descubriendo a un Lennon más verídico. Ya habíamos descubierto en sus solapados ataques a su ex socio Paul McCartney cuando competían en sus carreras solistas, que Lennon podía ser corrosivo, despiadado e incluso mezquino. FIinalmente, para completar el cuadro del personaje, se acaba de editar John , la biografía de Lennon (publicada por Ma Non Troppo) narrada precisamente por su primera mujer, Cynthia; un libro que, bueno, no es Joyce, pero se deja leer y aporta datos interesantes sobre el carácter del músico. Resulta incluso no ser demasiado duro con Lennon, pese a ser escrito por su ex, lo que deja intuir todavía entre sus páginas (y mezcladas con un razonable rencor) un fuerte amor por el músico. En primer lugar, resalta la cobardía emocional de Lennon. O la poco valiente actitud de John (que ciertamente compartieron George y Paul) hacia el primer baterista de los Beatles, Pete Best, al que echaron de la banda justo en el momento del despegue al éxito. Ese era el Lennon que dejaba atrás los cadáveres, insepultos incluso. Más sórdida aún resulta su curiosa dependencia y obediencia hacia Yoko, a la que Lennon llamaba simplemente Mother .El flamante libro de Cynthia, entonces, brinda unos datos más, unas simples piezas faltantes del rompecabezas de un gran músico y un individuo tan complejo como John Lennon. Entre el libro vitriólico de Goldman y éste, más piadoso, de la ex esposa de Lennon, ciertamente hay un abismo. Cuando Paul McCartney enfiló hacia la fiesta organizada por la iglesia Woolton en Liverpool el 6 de julio de 1957, era un adolescente común y corriente de quince años que había crecido en la suburbana oscuridad inglesa. Había oído hablar de un grupo amateur de adolescentes llamado Quarrymen, dirigido por un estudiante de gramática, John Lennon, de dieciséis años de edad, que iba a tocar esa tarde. La escena era esencialmente inglesa, gentilmente balanceada con tradición. En un área detrás de la iglesia parroquial, McCartney escuchó la música que cambiaría su vida: el sonido de Lennon y de su banda, los Quarrymen, tocando éxitos de rock and roll encima de una tarima casera. Para diversión del joven Paul, Lennon estaba cantando el reciente éxito de Del-Vikings Come Go With Me, pero él había transcripto mal las frases de la radio. Una semana más tarde un amigo común le dijo a McCartney que Lennon lo quería en la banda. Lennon siempresupo que McCartney era bueno; en realidad, él inicialmente sospechó que era demasiado bueno para su banda de una escuela de gramática. Lennon iba a la casa de McCartney, y ellos se sentaban en el living con sendas guitarras y un viejo cuaderno escolar. "Yo escribía cualquier cosa que se me ocurría, comenzando en el tope de la página con ''Un original de Lennon-McCartney ''", recordó McCartney en el libro de Barry Miles Paul McCartney: Many Years from Now. "En la página siguiente, ''Otro original de Lennon-McCartney''. El mito sostiene que la escena musical de Liverpool era en cierto sentido única. Al ser una ciudad portuaria, estaba en contacto con los blues norteamericanos. Y luego está la alquimia sin comparación entre ellos, pese a sus caracteres tan diferentes: Lennon era cáustico y rebelde, McCartney era confiable y tranquilo. Pero sus diferencias alimentaban su colaborativo, competitivo, feroz impulso creador. Como todos los grandes artistas, trascendieron sus circunstancias históricas inmediatas. Tal vez nadie más ha llegado a capturar tan de cerca el vigor, optimismo y la diáfana posibilidad de ser joven. Aún cuando las composiciones más optimistas de McCartney-Lennon están moteadas de oscuridad y sombras, lo que brilla es su actitud hacia la vida, la irreprimible alegría de la banda que una vez fue bautizada Yeah Yeahs. Ellos eran los hijos de Inglaterra. Pero pertenecen al mundo.
Donanfer