Otro
Diario Como el de
Ana Frank El Museo del Holocausto Yad Vashem (en Jerusalén) recibió ayer el diario de una adolescente judía que lo escribió bajo la ocupación alemana de Polonia. Ese documento ya es comparado con el mundialmente célebre "Diario de Ana Frank", escrito por otra
joven judía para relatar sus experiencias mientras se ocultaba de los nazis en Holanda, durante la Segunda Guerra Mundial. Los escritos de Ana Frank (que murió con quince
años) fueron publicados por primera vez en 1947 y traducidos a sesenta y siete idiomas. En cuanto a este otro diario, se trata de un documento que relata las vicisitudes de una adolescente de catorce años llamada Rutka Laskier en su pueblo de Bandin hasta abril de 1943. Una portavoz de Yad Vashem explicó que se cree que la joven fue asesinada por los nazis inmediatamente después de llegar a Auschwitz, en agosto de 1943. Antes de eso Rutka había confiado su diario a una amiga, antes de ser deportada a los catorce años a los campos de concentración de Auschwitz. A lo largo del manuscrito de sesenta páginas, redactado en polaco, Rutka escribe sobre el amor, la muerte y la vida rutinaria en el ghetto. "Tengo la sensación de que estoy escribiendo por última vez. Hay una (redada) en la ciudad. No se me permite salir y me estoy volviendo loca, cautiva en mi propia casa", escribió Rutka el 20 de febrero de 1943 mientras vivía en un ghetto judío en Bedzin, Polonia. La joven Rutka Laskier escondió su diario debajo del piso de su casa antes de que su familia fuera deportada a Auschwitz. Más tarde, el diario fue encontrado por Stanislawa Sapinska, una residente de Bedzin, quien vivió en la misma casa antes de la ocupación alemana y fue amiga de Rutka. Las dos adolescentes acordaron que Rutka escondería el diario debajo del piso de la escalera de la casa y que después de la guerra Sapinska lo buscaría. El padre de Rutka, que sobrevivió el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial, y emigró a Israel, volvió a casarse y tuvo una hija, Zehava Shertz. Ella recibió hace dos años el diario de su hermanastra Rutka, de manos de Stanislava Spinska, que hoy tiene ochenta y nueve años. . "La soga alrededor nuestro se está volviendo cada vez más apretada", escribió en 1943 Rutka Laskier, poco antes de ser enviada a Auschwitz. "Me estoy convirtiendo en un animal que aguarda su muerte". Pocos meses después, Rutka moría. El año pasado, una amiga polaca que había guardado su cuaderno hizo saber de su existencia. El museo aclaró que la veracidad fue convalidada por especialistas y sobrevivientes del Holocausto. "El cuaderno de Rutka" es tanto un relato en forma de diario de sesenta páginas sobre los horrores del Holocausto en Bedzin, Polonia, como una suerte de álbum con el detalle de vida de una adolescente típica obligada a vivir bajo circunstancias extraordinarias. Seis millones de judíos fueron asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, después que los europeos de esta religión fueron agrupados en ghettos, expulsados de la mayoría de los trabajos y obligados a usar estrellas amarillas sobre su ropa. "Si Dios existiera, no permitiría que los seres humanos fueran arrojados vivos a hornos y que las cabezas de pequeñas criaturas fueran aplastadas con las culatas de armas o que asesinaran gente con gas". Al día siguiente, inició su cita diaria con una encendida descripción de su odio hacia sus martirizadores nazis pero luego, a modo de digresión, relató el gran amor que sentía por un chico de nombre Janek. "Creo que se ha despertado la mujer en mí", admitió en las intensas páginas en su diario. Cuando Rutka sintió temor por no llegar a sobrevivir, le contó a su amiga Stanislawa Sapinska sobre la existencia de este cuaderno, y ésta lo escondió "Ella quería que yo salvara este diario", admite Sapinska hoy, con ochenta y pico de años. Fue sólo por pedido de su sobrino más joven que Sapinska aceptó difundirlo el año pasado. Ahora está en manos del Museo del Holocausto en Israel.. << Es el infierno >>, dejó asentado en su diario el 20 de febrero de 1943. Annalies Marie Frank era hija de Otto Frank y de Edith Holländer Annelies, familias judías con siglos de residencia en Alemania. Margot, su hermana, era tres años mayor. Ana no tenía cuatro años cuando el nazismo llega al poder. El antisemitismo se acentúa. "El mundo a mi alrededor se venía abajo. Tenía que hacer algo, y aunque sentí un gran dolor, me di cuenta de que Alemania no era el mundo y abandoné el país para siempre", dijo el padre, citado en el sitio web www.annefrank.org. Sus padres tenían listo un escondite. Y Ana escribió su diario. Luego de dos años, la familia fue descubierta y enviada a los campos de concentración. Las hermanas murieron de tifus. El diario sobrevivió. Como Ana Frank, la joven holandesa Helga Deen escribió la desesperación que vivió en los campos de concentración de Vught, cuando tenía dieciocho años.
Donanfer
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