Julio Caro Baroja, según algunos, fue el único intelectual español amigo del escritor inglés Gerald Brenan. Acaba de ser
publicada en España la correspondencia entre ambos desde 1953 a 1970.
Baroja escucho hablar de Brenan por primera vez cuando visitó Yegen junto a su colega George M.Forster. Iban recogiendo información para sus estudios del mundo rural, y fue el posadero del pueblo el que les habló del “Inglés”. En 1953 el antropólogo español escribió a Brenan después de leer algunas de sus obras. Comienza así una relación por carta de dos personalidades únicas en la España franquista.
La influencia de Gerald Brenan, un hombre de sesenta y dos años, sobre Julio Caro Baroja, apenas cuarenta y dos, es más que notable, llegó incluso a comprar una finca en Churriana cerca de la casa del escritor inglés. Se trata de un pequeño pueblo al
oeste de Málaga del que enseguida quedó prendado y compró la finca El Carambuco bajo. Allí, tras la muerte de su querido tío Pío Baroja, al que ha estado cuidando hasta su muerte, encuentra descanso y un buen lugar para trabajar y leer.
Durante su estancia en Churriana Julio Caro Baroja entra en contacto con el mundo de los anglosajones viajeros e intelectuales: V.S Pritchett, Cyril Connolly, Augustus John... Una nueva experiencia llena de luz y vitalidad, muy lejos del oscurantismo intelectual en el que vivía inmerso el Madrid de la época.
Uno de los temas que más unió a ambos fueron los libros. Intercambiaron muchas publicaciones, sobre todo obras de viajeros y antropología. Su correspondencia es una bibliografía de lo más curiosa y completa, además de menciones a sus trabajos y chismes sobre conocidos.
Una amistad andaluza, desconocida para los que no son estudiosos de ambos autores, se presenta en este volumen de cartas. Es el reflejo de una España con claroscuros, inmersa en una dictadura, pero con pequeños resquicios de luz al oeste de Málaga.