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Síntesis y críticas breves

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Escribir

por : silvirene     

Autores: Duras; marguerite
De Marguerite Duras
Hay un pregunta que la autora se formula: ¿qué es escribir. Y no responderá sino con
su propia escritura cruda, contundente, por momentos de una poesía exquisita.
El libro, es de difícil clasificación. Por momentos hace relatos biográficos, cuenta los entretelones de su novela El amante, y fija su posición respecto a escribir, por mucho el texto más logrado.
La escritura de Duras es decididamente irreverente. Y allí radica gran parte de su valor. A partir de este texto se desprende que la escritura surge del mismo lugar del cuál irrumpe la angustia, donde el silencio se escucha, donde las palabras no alcanzan, allí donde el infinito se da la mano con la nada, en el preciso lugar donde se cae la máscara del ser. Acaso de allí brote una verdad, que no está dicha, que no está escrita. Ahí está lo real. De sus bordes habrá letra, a ser producida, a ser leída. Para apropiársela, habrá escritura.
Quien transite por esa vía llegará hasta un punto en donde se tope con oscuras tinieblas, donde los telones comiencen haciéndose jirones hasta terminar por caer, y dejen el escenario desnudo, vacío. Será necesario que se entere que él ha sido, alternativamente, los actores, el autor, el guionista, el público, el productor y el director de sus escenas, novelas y películas,( metafóricamente hablando) dichosas o desdichadas. Donde los fantasmas espesos y evanescentes empiecen a disiparse. Donde se vea cara a cara con el dolor de lo indecible y la impotencia ante la muerte. Pero donde las condenas del destino comiencen a perimirse, sean historia. Un pasaje del destino a la historia, es lo que permite la prescripción del destino. Así, quizá el infierno ya no asuste tanto, incluso hasta sea preferido.
La escritura pacifica y vivifica, aunque a veces escandalice y herejice, la escritura libera a los demonios más íntimos de cada quién, los deja salir, y esos demonios hablan. Y una vez que los demonios hablan ¿el sujeto se des-ata de (esos) monios?. Lo que creo es que la escritura es imposible sin esos de-monios. Y el hecho de liberarse de moños que atan y ornamentan, es una de las formas posibles de un acto.
El autor es el efecto de su propio acto, él mismo se engendra pintar engendra al pintor, escribir produce al escritor...
No saber qué escribir. Tampoco cómo hacerlo. La necesidad de escribir, pero el
miedo acechando. La pasión también. Un miedo apasionante, tal vez., enuncia Duras.
Cada cual reevalúa y reescribe su historia hasta el final de su vida, y hasta el fin de su vida proseguirá un diálogo ininterrumpido, tanto con los antepasados como con la descendencia
Todo escribe a nuestro alrededor, eso es lo que hay que percibir .Desde el momento en que algo podría ser una escritura, ya lo es .
Escribir no es sin la desesperación. Es por y con el desamparo que se escribe.. Es por el miedo y es con el miedo. Es por la soledad y es con la soledad. Escribir, es despertar del sueño.
Cuando intentamos escribir nos enfrentamos con la página en blanco, convocamos a la inspiración, y esperamos. A veces nos toma, otras, sólo esperamos.
Escribir es decir. Es dejarse tomar por la palabra para apropiarse del propio decir.
Escribir es dejar marcas, a condición de leer las marcas. Es arriesgarse, pues implica un movimiento, aunque no sin peligros. Escribir es jugar un juego paradójico en el cual el autor cree poner reglas, pero está limitado y atravesado por ellas, pero al mismo tiempo se desatan ataduras. Es inventar, es crear y dejar de creer. Es parir.
Escribir es pagar. Implica una pérdida, un desprendimiento, pero no a pura pérdida. Escribir es dejar de vacilar, y hacer vacilar. Implica un vaciamiento que roza a un agujero pero que reconforta. Es curioso, hacerlo es incómodo, pero no se puede dejar de hacerlo. Escribir es caer por abismos efímeros, fugaces, o no tanto. Es también, convocar a los demonios, interrogarlos y hacerlos hablar.
Es una purga. Un purgatorio que no es la antesala del cielo, la vida eterna ni el idílico edén, es más bien el registro del paso por el infierno y el testimonio de su momentánea salida, en el acto mismo de la escritura.
Es un misterio. Es enigma. Decididamente, es un engaño.
Es saber...que no hay garantías. Es tramitar el dolor, la angustia, la desesperación, los fantasmas, el miedo, la soledad, el desamparo; es tramitar los restos, la escoria, las marcas, la letra, pero no es un trámite..
Escribir es soltar al fantasma al que se abrazaba, para dejar abrasar al fantasma. Es ir más allá del vel. Es una decisión.
La escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida.
Pero esencial y fundamentalmente, escribir no es posible sin la lectura.
Lectura de los rasgos más profundos y superficiales, más íntimos y propios, esos rasgos que rasguñan y desgarran, que agarran. Rasgos que piden a gritos ser leídos, suplicando ser escritos.
Escribir¿ no puede ser también un nombre del deseo?.
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Publicado el: febrero 17, 2006
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