De los más grandes escritores de fantasía nos llega este maravilloso libro, para todas aquellas
personas que no dejan de
soñar y que terminan convencidos de que la
realidad no es necesariamente aquello que llamamos lo evidente, aquí nos encontraremos con imágenes que nos transportan a otra dimensión, cada imagen nos lleva a otra, a otro mundo, a otras circunstancias, a otras personas, pero como dicen algunos filósofos que la vida es cíclica, cuando menos nos damos cuenta ya estamos otra vez en el lugar que partimos y ese viaje a lo fantástico sin relegar lo tangible, es una mezcla que nos impide ver exactamente cuándo traspasamos la frontera entre ambos, es decir, entre realidad y fantasía. Así nos hace reflexionar sobre asuntos completamente serios, que a todos de alguna manera u otra nos han sucedido ya sea en pláticas o sucesos. Los temas son variados: Dios, la libertad, las ilusiones, los sentimientos… Sin embargo, siempre envueltos en esa manta de magia que lo hace parecer un relato breve y que nos asemeja a esa otra realidad. Las
historias de Ende están envueltas de la inocencia y a su vez del agudo pensamiento que todo lo escudriña y que intenta no dejar recovecos en ellos, sin caer en la rigidez del estudio. A opinión personal lo consideraría un depurador de ideas, no obstante, no dejarán que los persuada antes de que comiencen a leer este libro y ustedes por su propio juicio puedan conceder o no, este mismo sentir. Ende nos ha dejado un legado de historias fantásticas como “Momo”, “La historia interminable”, “La prisión en libertad”… Algunas de estas han sido llevadas a la pantalla grande, pero sin temor a equivocarme puedo asegurar que no hay comparación con las imágenes que nos deja Ende al estar descubriendo otro universo.