Pocas cosas agradece más un lector que saber algo acerca del autor de
un libro que aparece ofrecido en la mesa de novedades
de una librería.
Por ese solo motivo, la iniciativa de Bibliópolis merece todo
nuestro respeto, al interpretar que los aspectos "comerciales" de la
literatura no conllevan necesariamente fraudes y pillerías. El propio
Luis Prado, antólogo de Semillas de tiempo 1, declara que este libro
está destinado a dar a conocer a los autores de la editorial y hacerlos
atractivos al lector para que compren las novelas.
Semillas de Tiempo 1 es un muestrario, entonces, de los escritores de
Bibliópolis, pero también un digno recorrido por la obra de autores
nuevos y no tanto, la mayoría de ellos aún en ascenso.
Pero toda la
antología es, por definición, despareja, por lo que corresponde analizar los cuentos individualmente.
Abre el libro "Criatura", de Carol Emshwiller, autora de "El sexo y/o
el señor Morrison", "Un olor a miel" y "La biblioteca circular de
piedras", una escritora famosa, aunque poco conocida en español.
"Criatura" habla de la soledad, de las heridas y de que, de algún
modos, todos somos seres extraños, tal vez monstruosos...
"Las maravillas del universo", de Andreas Eschbach, es un
relato poco
pretensioso acerca de una astronauta a punto de morir. Logra su
objetivo marcando zonas sensibles y explorando aspectos que la mayoría
de los relatos, preocupados por la acción, descuidan. La honesta
pregunta que se desprende de la lectura es si Eschbach podrá, como
novelista, sostener la atención del lector como lo hizo con estas cinco
o seis mil palabras...
En cambio Alex Irvine y su "Vandoise y el monstruo de los huesos"
no impresiona. Es un relato correcto en el que la narración pasa de un
protagonista a otro: un testimonio contiene al siguiente. Tal vez la
idea haya sido recrear la atmósfera de la narración oral, junto a la
hoguera, pero a pesar del fuego no logra entibiar el corazón.
"La tentación vive abajo", de John Kessel, juega con un tema favorito
de muchos: el cine, y a pesar de que el cuento cae en algunos lugares
comunes, el clima creado permite disfrutarlo. Aparece Marilyn,
arrebatada a la muerte y llevada al futuro para ser explotada por los
descendientes de los que ya la atormentaron y agobiaron en su tiempo.
La acidez de la visión del American Way of Life es eficazmente crítica.
Rodolfo Martínez, la "esperanza local", está a la altura de las
circunstancias. "Todo fluye" es una historia de universos paralelos en
la que el protagonista pasa de uno a otro, más o menos como ocurría en
Nómades de Wilson... casi sin proponérselo, con pocas ganas y ningún
provecho. El tema es trillado, pero el tratamiento, audaz y
provocativo, justifica al autor y al compilador.
"El acoso del dragón de Soplobronco", de Patricia A. McKillip es una de
esas historia que hacen delirar a los amantes de la literatura
fantástica. Sin recurrir a los proverbiales tópicos de las historias
centradas en eternos combates entre el bien y el mal, la autora logra
que en la trama palpite su mano de creadora fina y sutil.
En cambio Keith Roberts, el autor de "Pierdo de Medea", ha ido de mayor
a menor en su carrera. Desde los tiempos de Pavana al presente algo le
ocurrió a Roberts. Se rescata el hálito surreal del cuento, pero de
todos modos luce como poco funcional, demasiado forzado.
"La tarde dorada", en cambio, es una de las cúspides de Semillas de
Tiempo. Habrá que leer a Andrzej Sapkowski, un escritor de fantasía que
se las trae. En "La tarde dorada" el lector entra de lleno en el
territorio de la metaficción, mezcla de personajes reales y ficticios
que articulan un universo propio, de características únicas, válidas
para ese relato en particular y topológicamente cerradas sobre sí
mismas. Habrá que esperar a que se publiquen otros cuentos de Sapkowski
en este registro.
Gracias a una charla con Carlos Gardini, traductor de "Un soldado en el
paraíso", de John C. Wrighty de su novela La edad de oro (ubicada en
el mismo universo del cuento) logré entender que la acción se
desarrolla en un futuro remoto, que todos los sueños de la Humanidad se
han cumplido y que una suerte de Instrumentalidad al estilo Cordwainer
Smith maneja el Sistema Solar. Pero el cuento, fuera de ese contexto,
no tiene mucho atractivo.
Cierra el volumen, en lo que a ficciones se refiere, "Permafrost", de
Roger Zelazny (Premio Hugo 1987), un relato que transcurre en un
escenario helado que recuerda Muerte de la Luz de Martin, inclusive por
el rico contrapunto de pasiones extremas y venganzas que pueden esperar
media eternidad para consumarse.
La última pieza del libro es un artículo de Greg Beatty sobre Ted
Chiang, la nueva luminaria del firmamento de la ciencia ficción. El
trabajo es "Steampunk, metáforas y antihumanismo: "Setenta y dos
letras", de Ted Chiang". Beatty trabaja sobre uno de los relatos más
importantes de Chiang y logra que lamentemos que el autor de La
Historia de tu Vida no esté presente con una de sus ficciones.
El balance es más que positivo, y si el editor se proponía que los
lectores de la antología desearan leer muchas de las novelas de los
mismos autores... lo logró.
Sergio Gaut vel Hartman.